Así sobreviven las trabajadoras sexuales de Bogotá a la cuarentena | Crónica

Juliana contempla ansiosa la pantalla de su celular. Espera una llamada que le indique el sitio a donde debe ir obtener dinero para sostener a sus tres hijas, menores de edad. Antes del aislamiento, el 20 de marzo, esta mujer, de 30 años, solía recorrer el centro de Bogotá en busca de clientes, para cubrir sus gastos diarios; pero ya no puede. A pesar de que la lujuria es un cliente que no se sacia, ella no se atreve a salir, por temor a contagiarse de COVID-19. En su caso, prefiere trabajar a domicilio, sin tener claro con quién se topará en el siguiente encuentro sexual.

Es enfática: como mujer no se siente cómoda ejerciendo el trabajo sexual, pues nunca le ha gustado ser objeto del placer, pero la necesidad motiva sus más profundos instintos de supervivencia. “He tenido que salir a buscar dinero, porque tengo a mis tres hijas y no tengo el privilegio de decir: ‘Espere’. Tengo que darles comida, estudio y he salido a trabajar, aunque me da miedo por la pandemia”, dice con voz pausada.

No oculta su temor y más al conocer que, al 20 de mayo, se habían confirmado 6.189 contagios de COVID-19 en la capital, de los cuales 238 se encuentran en su localidad; pero le teme más al hambre de sus hijos. “A mí me da miedo. Y para no salir tanto, intento no gastar lo que no tengo. Si desayuno no almuerzo y así creo que le pasa a más de una”.

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No se equivoca. Otra mujer lo explica de esta manera: “Me da miedo salir, porque hay demasiado contagio. Temo salir a un Transmilenio, a un taxi, estoy como enclaustrada. Me da miedo, porque me voy a exponer y habrá clientes que no sé si están contagiados”. Su nombre es Ana, tiene 50 años y desde hace 25 ejerce esta actividad. Comenta sus ahorros se acabaron y no tiene para pagar el arriendo. Ya debe un mes.

A falta de trabajo, decidió desempolvar diademas artesanales que hizo a mano en la cuarentena y que piensa vender a las vecinas, en la localidad de Ciudad Bolívar. Sin embargo, por ahora, las esperanzas de ambas mujeres están puestas en el sindicato al que pertenecen y que les brinda mercados y elementos de protección a más de 215 mujeres en condiciones similares.

Fidelia Suárez, presidenta del Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Colombia (Sintrasexco), explica que las primeras ayudas las recibieron el 25 de marzo de la Alcaldía y organizaciones de EE.UU., España y Chile. Algunas incluyen gel antibacterial, tapabocas, pañales y alimentos no perecederos. A pesar de esto, Suárez indica que no es suficiente, teniendo en cuenta la cantidad de mujeres que ejercen esta actividad en la capital.

Según un censo realizado por la Secretaría de la Mujer, cerca de 7.100 mujeres en Bogotá están vinculadas a actividades sexuales pagadas, de las cuales el 56 % tiene entre 18 y 26 años, y el 30 %, entre 27 y 35 años. Datos del Observatorio de Mujeres y Equidad de Género del Distrito revelan que ellas reciben en promedio entre $25.000 y $50.000 por prestar servicios sexuales, mientras que solo un reducido porcentaje recibe $100.000 o más. A su vez, las mayores de 49 años, como Ana, reciben en promedio entre $10.000 y $25.000 por persona, lo que indica que la situación se agrava con la edad. Sumado a esto, en cuarentena, según Suárez, hay establecimientos en el centro de Bogotá que se aprovechan de la situación económica de muchas de ellas, pues les cobran el 50 % de lo que ganan a cambio de prestarles las instalaciones para que trabajen a puerta cerrada.

Frente a las necesidades de esta población, la Secretaría de la Mujer ha venido implementando un modelo de atención a través de la Estrategia Casa de Todas, mediante la cual se les brinda atención sociojurídica y psicosocial. Por ejemplo, del 19 de marzo al 30 de abril atendieron 1.706 vía telefónica, que derivaron en más de 660 asesorías jurídicas, psicológicas y de servicios sociales. A su vez, con corte al 5 de mayo, las usuarias de Casa de Todas han sido beneficiarias de 411 mercados, entregados de forma directa por el Distrito.

Entidades como la Secretaría de Integración Social y la Secretaría de Gobierno han entregado apoyos y mercados en varias jornadas que se han adelantado en las localidades de Santa Fe y Mártires, las cuales albergan un alto número de mujeres que realizan actividades sexuales pagadas.

A pesar de los esfuerzos, algunos grupos de trabajadoras sexuales han salido a movilizarse por las calles de la capital para exigir ayudas a la Alcaldía y al Gobierno, debido a la emergencia sanitaria. Por eso, el Distrito ha hecho un llamado a esta población para que acate las medidas de aislamiento preventivo obligatorio, mientras se trabaja en la identificación de las necesidades de las mujeres que realizan dichas actividades para ayudarlas en la cuarentena.

No obstante, como ellas mismas dicen, a pesar del gran temor que todas sienten a contagiarse de coronavirus, las necesidades tras casi dos meses de aislamiento lo superan y mientras las ayudas no sean efectivas, no tendrán otra opción que ingeniárselas para salir a trabajar.

Esta historia fue publicada originalmente en El Espectador, en la sección de Bogotá, el 21 de mayo de 2020. La fotografía principal es de Gustavo Torrijos, reportero gráfico del mismo medio. Todos los derechos reservados a El Espectador.

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