Museo de la Memoria de Cali: el desafío de narrar la paz | Crónica

El futuro no se puede construir a base del olvido o sobre los pilares de la desmemoria.

Fue Joan Manuel Serrat, cantante y poeta español, el que lo dijo, hace 20 años. Hoy la frase sigue viva, al igual que la labor de aquellos que en Cali se esfuerzan a diario por construir la memoria del conflicto armado.

Sólo recorrer las calles de la ciudad es un paseo por la memoria. En la vía al mar, en la zona centro y sur, por ejemplo, ocurrieron tres secuestros: el de los doce diputados en la Asamblea Departamental del Valle en el 2002, el de 50 personas por manos del ELN en el Kilómetro 18 en el 2000 y el de 150 personas en la Iglesia la María en 1999. Además de esto, Cali ha sido un territorio en donde las FARC, las AUC y el M-19 tuvieron gran influencia.

Todo esto convirtió a la capital del sur occidente colombiano no sólo en la ciudad con más secuestros masivos en el país, también en la ciudad que más retos enfrenta para implementar un lugar que albergue su historia, su lucha.

Pero, ¿qué es la memoria?, ¿para qué construirla? Construir la memoria permite entender qué sucedió, pero principalmente, cómo y por qué.

Al hablar con Rocío Gutiérrez Celi, secretaria de Paz y Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Cali, queda claro que la construcción de la memoria del conflicto es necesaria para contribuir a sanar, a perdonar, a que algunos sean perdonados, a reparar las heridas, y a trazar un camino hacia la no repetición. Para pasar la página y crear nuevas condiciones de convivencia. En palabras de Olga Behar, periodista y docente de la Universidad Santiago de Cali, “una sociedad que no sea suficientemente informada sobre su pasado no entenderá por qué debe construir un futuro diferente”.

Es así como el Museo Regional de Memoria Histórica del Conflicto y la Reconciliación —que estará ubicado en la Casa Merced en pleno centro histórico de la ciudad—, se piensa como un espacio para mostrar las historias de al menos 205.000 víctimas que residen en este lado del país.

“Las víctimas llegan todos los días”, dice Rocío Gutiérrez, “al menos el 10% de la población que vive en la ciudad fue afectada por el conflicto. Por eso el Estado tiene que establecer mecanismos de reparación”.

Por lo tanto, desde marzo de este año, mediante un concurso de mérito para la adecuación del espacio, se viene pensando en los diseños estructurales que tendrá la Casa Merced, para lo cual se han destinado 220 millones por parte de la Alcaldía y 600 millones por parte de la Unidad de Víctimas. Además de esto, se está preparando junto con las víctimas el guion museográfico para las exposiciones.

“Muchas de estas personas hacen parte de la construcción de piezas en las que se ven representadas, en las que nos dicen lo que quieren mostrar en el museo” dice un vocero de la Unidad de Víctimas del Valle. “Eso hace que este espacio no sea una imposición, sino que se genere un vínculo y una apropiación”.

Lo más importante de la iniciativa es su enfoque: la esperanza. Porque de lo que se trata es que el museo no solamente permita al desconocido enterarse de lo que pasó, sino que le ayude a la víctima a sanar.

En el caso de la Alcaldía de Cali, este proceso inició en el 2016, primero como un acompañamiento a víctimas. Hoy trabaja en conjunto con organizaciones como la Ruta Pacífica de mujeres, MOVICE y la Fundación Guagua, pero también con seis universidades de Cali y una mesa técnica internacional conformada por la Unidad de Víctimas, el Centro Nacional de Memoria Histórica, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, la Secretaría de Paz de la Gobernación del Valle y el apoyo de USAID y ACDI VOCA de los Estados Unidos.

En palabras de Carolina Arias, líder del proyecto del Museo: “nosotros solamente somos un puente para que las personas allí puedan crear. Ya vemos los efectos de este proceso de construir memoria. El poder darles este espacio a las personas que estuvieron silenciadas por mucho tiempo ya está generando un efecto reparador en ellas”.

El lema del proyecto es: Cali la memoria te toca. “Y cuando entres al museo”, dice Carolina Arias, sonriendo, “te vas a tener que sentir en el pacífico, porque el conflicto también afectó toda nuestra región. Si no logramos eso no logramos la misión”.

Este museo, que abrirá sus puertas al público a finales del 2019, hace eco de las palabras que la periodista Patricia Nieto dijo en una conferencia sobre memoria histórica: “nombrar a las víctimas es salvarlas de esa muerte que es el olvido”.

*Entre las ciudades que cuentan con un museo de la memoria se encuentran Medellín: Museo Casa de la Memoria, y Bogotá: Museo de la Memoria Histórica de Colombia.


*Fotografías otorgadas por la Secretaría de Paz y Cultura ciudadana de la Alcaldía de Cali.
*Crónica publicada en el impreso de Semana Rural No. 19 del mes de Octubre. Todos los derechos de publicación reservados.

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