Primera vez | Poema

Le toma del cuello y hala sus cabellos: suaves como pétalos.
Palpa el terreno y mete su mano. Sudan a causa del éxtasis.
Es su primera vez. Golpean sus manos contra el piso.
Él le aprieta, firme y decidido.

Se detienen.

Ella suspira. Solo un poco de agua puede refrescarla.
Abren la llave. Ella está húmeda, envuelta en perfume.
¿Has vivido algo así?

―Nunca, pero sigue. No nos detengamos.

Él no titubea. Continúa.

―¿Te gusta?

Ella responde que sí. Suspiran.
«Para ser su primera vez lo hace perfectamente».
Él toma su artilugio y lo introduce, suave, cauteloso.

―¡No tan rápido!

Una vez más el éxtasis, la emoción en su cúspide,
el deseo consumado, la satisfacción de ese momento y de la primera vez.

―Te aseguro que nunca has plantado rosas en tu jardín.

*Este poema hace parte de una colección de obras inéditas del autor y están registradas en la propiedad de derechos de autor según la ley vigente.

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