La crónica literaria en la era digital

Me acerco a este tema propio de los géneros periodísticos por la pasión que me producen los mismos. Sin embargo, este pensamiento, como todo pensamiento que se plantee en el presente siglo, es una mera opinión, nada más. Reflexiones desde el aula, preguntas desde un escritorio de aprendiz.

Desde el auge del reportaje narrativo liderado por los gigantes del nuevo periodismo Norteamericano ―al que prefiero llamar ‘buen periodismo’―, la crónica Latinoamericana ha tenido vertientes conceptuales de todo tipo. Al comparar las obras escritas por los clásicos modernos de la narrativa periodística latinoamericana y las que se producen actualmente, se perciben diferencias sustanciales. La más importante: su capacidad narrativa.

Decía Martín Caparrós (Lacrónica, 2016), autor cuyas crónicas son objeto de estudio en las clases de periodismo en América Latina, que la crónica se escapa de la urgencia informativa y de la inmediatez ―en palabras mías―: para adentrarse en la esfera de un relato que no necesariamente encuentra un punto coyuntural.

Carlos Monsiváis definió la crónica como la “reconstrucción literaria de sucesos o figuras, género donde el empeño formal domina sobre las urgencias informativas”.[1]

Sin embargo, parece que la realidad de los medios impresos es otra. La crónica actual ha perdido la potencia del relato, ha dejado a un lado la voz de los personajes por el apremio de lo noticioso.

En cierta ocasión leí una crónica de un prestigioso periódico para los 30 años del desastre en Armero que relataba a vuelo de pájaro cómo se ve hoy el lugar, ¡desde un viaje en bus! Esta clase de notas de viajes cabían dentro de un género que Daniel Samper Pizano definió como “aquel que está representado por notas de corte poético-filosófico-humorístico-literario, rara vez más extensas que una cuartilla o cuartilla y media.”. Hablaba de la crónica de los modernistas del siglo XX.

Pero luego de que Latinoamérica degustó la pluma de escritores como García Márquez, Tomás Eloy Martínez, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, la crónica tomó otros matices, por supuesto, más propios del género en mi opinión. La crónica sufrió su propia metamorfosis mediante el boom de la narrativa y así fue forjando sus caminos hacia un género posmoderno que, como veremos enseguida, disfruta de la narración literaria:

“La crónica toma elementos de la noticia, del reportaje y del análisis (…) Probablemente se trata del género más difícil de dominar. De hecho, en un periódico de prestigio una crónica no la hace cualquiera (…) Y normalmente sus textos disfrutan de una extensión regular, sin capacidad de reducción a lo mínimo que puede experimentar la noticia.”

Álex Grijelmo, El Estilo del Periodista.

He aquí el asunto: que el periodismo actual, al que quiero llamar de urgencia, no permite disfrutar a las historias. Por eso hay crónicas escritas en medios impresos que no superan tres hojas tamaño carta con todo y fotos. No en balde los grandes cronistas de nuestro continente migraron de la prensa a las revistas; a donde sus obras pudieran subsistir en ecosistemas más extensos.

¿Quiere decir esto que hay dos clases de crónicas? ¿Una crónica narrativa propia de las revistas y otra noticiosa propia de la prensa? Creo que las crónicas, al igual que los géneros literarios, se ajustan a los formatos establecidos, pero hombre: ¡debemos pensar con prudencia antes de llamar crónica a relatos de dos cuartillas, especialmente con el despertar narrativo que vivimos hoy!

Desconfiemos de los relatos cotidianos consignados en pequeños diarios personales que no alcanzan a ser eco de las historias de sus personajes. Desconfiemos de las anécdotas del día a día que se narran como un cuento de dos párrafos a las que los editores les encanta llamar crónicas. Desconfiemos de los que aún defienden aquél género de antaño carente de profundidad periodística, diálogos ricos y descripciones precisas. Desconfiemos de aquellos que se hacen llamar cronistas o ‘escritores de crónicas’.

Ahora bien, ¿por qué los medios impresos siguen optando por crónicas modernistas del siglo pasado y no por las crónicas narrativas del siglo XXI?

La respuesta de los editores es que: 1) un periódico tiene muchas secciones, por lo tanto cada nota debe ser breve, a excepción del informe especial y 2) la gente no lee mucho.

La última me parece un insulto. Insulto al que respondió un maestro de la crónica contemporánea:

“Los editores siempre tuvieron la ansiedad de satisfacer a su público; nunca tuvieron, como ahora, tantas técnicas para determinar qué quieren.

Basura, muchas veces, gentileza del famoso círculo: te doy basura, te entreno en la lectura de basura, te acostumbro a la basura, me pedís más basura, te la doy. Por eso parece claro que habrá que hacer periodismo contra la demanda más primaria del público: contra el público. Que periodismo no sólo es contar las cosas que algunos quieren que se sepan. Que periodismo es, cada vez más, contar las cosas que muchos no quieren saber. Porque creen que no les interesa. Porque no se pusieron a pensar en ellas. Porque nadie se las contó bien.”

Martín Caparrós, Lacrónica.

La web 2.0 está arrasando con la prensa mediante el género estelar del periodismo: la noticia. Miles y miles de lectores prefieren acudir al website de los grandes medios para enterarse de lo que está pasando de manera rápida y sin gastar un solo peso. Periodismo gratis. Información a la disposición de personas que valoran cada vez menos el oficio.

Y en medio de esta decadencia de la prensa, los periódicos están abandonando lo único que quizá les salve de morir de una vez por todas: las historias vívidas, bien escritas, con profundidad periodística, con riqueza narrativa, aquellas que están ganando adeptos para las revistas y las editoriales. Y a esas historias sumémosle, por supuesto, los otros géneros de calibre como el reportaje ―hermano mayor de la crónica― y el periodismo investigativo.

Preparémonos para el velorio de los medios impresos o escribamos contra el público.

[1] Antología de Crónica Latinoamericana actual, 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .